jueves, 11 de marzo de 2010

3,2,1.


pim, pam.. PUM!

sábado, 6 de febrero de 2010

Hoy.

Estoy feliz.



Lo que forma cada una de las partes de mi ser, mi cuerpo, mi alma o mi interior me hace ahora mismo estar aquí. Todas las coincidencias de mi vida me han llevado a este momento y supongo, que para este momento en concreto, esta será la mejor situación. Sólo puedo suponer.
Mis dias se pasan entre libros, las letras y las melodías de las canciones que me van formando y creando poco a poco. Los modales que desde pequeña me enseñaron y las sonrisas o los llantos con los que voy sazonando las horas.
Mis pequeños quebraderos de cabeza, las pequeñas discusiones conmigo misma o los arranques de sonrisas que me levantan el ánimo cada mañana.
Me encantan las flores, me gustan los colores que las componen y sus olores. Me gustan los ramos de flores aunque me de vergüenza comprarlas y llevarlas por la calle. En mi salón, quiero flores.
Me gustaría levantarme una mañana al amanecer, cálida y templada, con mi gran ventana descubierta y ver amanecer lentamente, sin gafas de sol, sin caparazones y con flores. Ver elevarse la luz del dia y poder disfrutarlo, saborearlo.
Quiero hacer pasteles, decorarlos de azul vivo, hacer otro pastel más y no comérmelo. Verlo, formado, grande, pequeño y dulce. Salir a dar un paseo con un gorrito alado y con unos tacones pequeños que me elevaran lo justo para hacerme sonreir.
Escribir siempre me ha llamado la atención. Me cuesta, lo entiendo, pero lo hago, es una práctica que no pierdo. Me gustaría poder escribir más a mano, pero me cansa la lentitud de mis palabras, el ruido del bolígrafo al deslizarse por el papel y la rugosidad de éste cuando lo toco.
Me gusta pintar, colorear, tener un folio gigante, blanco, fresco, hermoso sobre el que plasmar mis pequeños detalles, mis fantasías de cuando era niña y aún no sabía qué iba a ser de mi.
No me asusta el futuro porque me contento con el presente y aunque haya dias en los que no lo veo, tengo siempre algo que comer, tengo siempre aire puro que entra en mis pulmones, tengo tiempos de paz y de guerra, de sonrisas y lágrimas, tengo lo que busco y espero. Lo tengo todo.
Me tengo a mí, a mi manera de verme, a mis cosas. Se, que igual que yo me veo, no me ve nadie. Que yo soy sólo para mí y que los demás me ven de otra manera muy distinta, pero no me importa. Necesito de la aprobación de los demás para sentirme bien, que me halaguen y que me regalen alguna sonrisa es lo que más me place. Necesito de los demás para poder ser yo, y si me fallan los demás, a veces, me cuesta encontrarme a mí misma, pero nunca me pierdo.
Son mis pequeñas dudas, sobre cómo depilarme las cejas o el color de mi pelo las que me asaltan como las grandes dudas diarias, porque lo demás, es perfecto. Perfecto dentro de su imperfección, de su magnetismo, de su dinámica. Del péndulo.
Soy una persona que sin los demás no sabe estar, que si le falta un poco de luz al día, no encuentra la salida en ese instante. Pregunto cosas que parecen absurdas, pero que me envuelven en un universo con cada respuesta obtenida. Y aprovecho los momentos para escribir.
Con cada tecla, palabra, suspiro, sentimiento me recreo de nuevo, y aunque no cambio mucho, me transformo.
Me gusta la vida, sus colores y sus días. Me encantaría no dormir por las noches y hacer más caso a mis emociones, dejarlas salir y poder profundizar más en mí. No tengo problemas. Al menos, no importantes.
Gozo de buena salud y tengo una familia que me quiere y apoya. He sabido buscarme unos buenos pilares que me sujetan en cada una de mis decisiones. Y por eso, sigo en pie.
Si, necesito de los demás igual que otros demases necesitarán de otros, es la típica cadena. Así es la vida. Pero me gusta.
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...y no lo cambiaría por nada.

domingo, 10 de enero de 2010

B-H.

Cae la primera, cuesta abajo y sin frenos, más gorda de lo que pensaba y resbala por ese tobogán sin color que, lleno de poros, va absorbiendo cada parte de ella.
Cae la segunda, cae hasta abajo, reuniéndose con la primera, caen juntas.
Con la tercera, va acompañando el sentimiento, esa ira o molestia que cruza corriendo la calle y no mira si viene alguien más.
Desde la cuarta, todas salen más fácilmente, más rapido, sin cesar.
Eso que siempre está abierto, se cierra por completo, se aprieta y hasta llega a doler. De ahí nacen las demás, que van cada vez más desazoradas cuesta abajo.
Comienzan los gritos, inhumanos, lánguidos, largos y grises que ocupan toda su cavidad y van explotando el uno tras el otro. El dolor que se desprende de ellos no distingue de colores.
Con las vías mojadas, las ropas húmedas y el sentimiento a cuestas, es complicado sonreir. Y derrapa.
Derrapan los ideales de bonheur y los ideales más profundos. Derrapa la perseverancia y se rinden a lo más sencillo. Volver.
Sacar lo que, tantos años guardado, ha dolido tanto. Sacar lo que, después de empolvarlo toca soplar y pensar que por un tiempo, no estará mal. Y saber que se equivocan.
Ahora lo que antes caía, sube, ahoga, transpira, se pierde y no tiene más salidas.
Pero quizás sea la mejor opción...
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al fin y al cabo, ¿ quién a puesta a 10 ?

domingo, 27 de diciembre de 2009

Avatar


El miércoles pasado no me pude resistir a la tentación invisible de ir a ver la película de las navidades, Avatar. Quizás con demasiadas expectativas dejé volar mi imaginación junto a un grupo de yonkis que no hizo otra cosa que martirizarme durante casi 3 horas.


De los americanos que tienen la fabulosa idea de ir a conquistar y destruir un mundo completamente desconocido, decir que es su prototipo. Siempre hay un malo malísimo que quiere destruirlo todo para conseguir dinero y fama, mientras que el pobre minusválido, americano también, arriesga su vida para meterse dentro de ese planeta, convertirse en uno más del poblado, follarse a la protagonista y encima, salvar al pueblo del malo malísimo.


Vamos bien.


El malo malísimo quiere el interior del Árbol Madre, copia realizada de mi querido Tolkien, fácilmente visible en cuanto la cámara enfoca por primera vez el interior de dicho tronco arbóreo. De su lado, solo hay una pequeña parte de todos los protas, aunque poco a poco irá ganando adeptos sin que pasen ninguna prueba. Del mayor súbdito del malo malísimo, el típico hombre de ejército, pelado a lo cuadrado, con mucho músculo en los brazos y piernas, pero con poco en el cerebro, de él solo vemos que le gusta la artillería ligera y que se dedica a dar balazos a todo bicho viviente. Sin piedad alguna.


Seguimos bien.


Del bando de los buenos, el marine guaperas que es inválido, las piernas no le responden. A pesar de estar impedido físicamente, él psicológicamente es, obviamente, el más y mejor preparado para la batalla. Su fin es el de ser parte del mundo que va a ser atacado, para conocer sus puntos débiles, entenderlos y conseguir que evacúen su Árbol Madre por la paz (claro, es normal, cualquier pueblo lo haría). Además de conseguir meterse en el clan del mundo nuevo, se lleva de calle a la chica del pueblo que será la próxima encargada de guiar al pueblo (o sea, como la princesa, pero sin beso y sin rana). Tras emparejarse con ella, se hace el mejor del grupo, llega a ser el más respetado. Y sin un rasguño, wow! Todo esto lo hace a tiempo parcial, porque de vez en cuando vuelve a su nave de verdad para contarles a los demás buenos lo que está pasando. Acaba tan pillado de todo que se opone al plan inicial, el de ser parte de ellos para que evacúen su Árbol, y decide defenderles contra los malos.


Genial.


Obviamente, el pobre marine inválido gana la batalla contra todos los malos, no sin que el Árbol Madre sufra unos cuantos desperfectos, se caiga y se pele de hojas. No todo podía ser tan perfecto. La cuestión es que al final, ganan los buenos (cómo no), el chico se lleva de calle a la chica guapa y se salva la mayoría del poblado.


Del poblado decir que, según la película (no me puedo basar en otra cosa), se trata de un pueblo primitivo, en el que lo que prima es el interior y no el exterior (quiere eso decir que un dia dejaremos de ir a la "moda" y de pintarnos y arreglarnos??), asi que todos, en plan secta, oran y rezan y se arrodillan ante la Chamán cuando hay que unirse. Van con arapos que les tapan los órganos sexuales, como si, tras haber evolucionado y dejado de lado la estética, aún les diera ¿vergüenza? pasearse sin nada de ropa. Y yo me pregunto...¿y en invierno?.


A parte de lo primitivo y organizado del pueblo, de las ideas del malo malísimo y sus súbditos que al final, como en cualquier película que se precie, pierden, y de la victoria del bueno buenísimo y de su gran amor, está la banda sonora a la que otorgaría la medalla de penosa. Pasamos de una sinfonía futurista a una melodía con flauta dulce sin que la escena nos lleve a tal pensamiento. Un desastre.


Llegué con expectativas al cine, salí con lluvia. Creo que eso lo dice todo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Premio Nobel de la Paz.

Hace unas semanas en Oslo, Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, recibió de manos del Comité el Premio Nobel de la Paz. A pesar de las múltiples protestas por parte de los ciudadanos, quienes piensan que aún es demasiado pronto para otorgar un premio de tanto valor a alguien que acaba de empezar su mandato, no hubo ningún altercado que impidiese que Obama recibiese lo prometido.
Lo que resulta contradictorio es que para entregar el Premio Nobel de la Paz, la ciudad de acogida haya tenido que protegerse de cualquier ataque exterior a través de armas, soldados y defensa nuclear. Es decir, que en ese momento, la ciudad de Oslo fue la más “segura” de todo el planeta, con una muralla infranqueable de armas y armamento, aunque el premio que tanto se protegía, era el de la paz. ¿Dónde se queda el sentido común? Después de todo, parece que en el mundo, pocas personas respetan los principios fundamentales.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las dos y diez

Hace mucho escribía: "Sufrir la melancolía de los momentos no vividos no es tener vida", o algo parecido.
Hoy recupero esa idea porque creo que, sufrir una melancolía acerca de algo que no hemos vivido, es vivir el momento en otra dimensión. Ser capaz de llorar imaginando un instante, alegrarte el dia por pensar algo que te hace feliz, aunque no ocurra, es vivir el momento de manera diferente.
Poder ver los momentos en sus tres dimensiones no es fácil de hacer, pero posible. Revivir los instantes que nos dolieron cambiando los gestos y las palabras, hasta tornarlo todo dorado y conseguir sonreir; Eso vale más que cualquier fortuna.
Conseguir que el corazón nos salte de la boca, rebote en la pared y salga disparado por la ventana con un sólo suspiro, es mucho más grande que el olor de un jazmín.
Y aún, cuando te recuerdo, me sucede.
Emocionarnos con una canción, hasta el punto de hacer llover nuestro pequeño mundo y pensar que el tiempo se mece en tu sonrisa. O sentir la humedad del mar en nuestros pies al pensarte. ¿Y componerte poemas?.
Dar un salto, viajar más allá de lo que la vida real nos permite y aterrizar en otro cielo, donde siempre hay mar y suave brisa, campos de amapolas y perros con arrugas, caballos y estrellas fugaces. Dulces y golosinas, pequeñas nubes que sonríen sin llegar a tapar el sol, sentimientos que corretean por las laderas de la colina.
Y sonreir, aunque no haya pasado.
Quitar el tapón, dejar que el agua corra lentamente por tu piel y luego ser el agua, el oxígeno y tu piel, el todo, lo todo, la todo. No se si sentirás mi corazón latiendo fuertemente en tu pequeño mp3, o si al meter tu USB te saldrán los suspiros que mi alma te envía cada amanecer.
Sentirnos nacer en estas minúsculas palabras, impregnadas de píxeles.
Para acabar, sentir que todo está inacabado, que todo tiene un enlace que, aunque a veces invisible, es irreversible y único.
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..... nuestro encuentro imaginario....

jueves, 19 de noviembre de 2009

y cositas así.

Hoy estoy romántica.
Quizá no es ese del tema que quería hablar, pero me va ganando segundo a segundo la agonía típica de tener un día romántico. Antes de destruir todo ese sentimiento, voy a saborearlo un poco, aunque luego la chute sea más grande.
Quiero levantarme con el buen sabor de boca de haberte besado y recibir varios e-mails tuyos diciéndome lo mucho que me echas de menos, sentir mi ego crecer durante unos instantes y respirar tu aroma. Ver tu sonrisa o tus ojitos al poco tiempo de estar en contacto con la realidad y entonces, recordar un sueño precioso en el que veíamos un atardecer. Desayunar pensando en tu cuerpo, en su calor y verme cayendo por cada uno de tus poros lentamente, hasta ser parte de tí. Ducharme juntando recuerdos y al salir, verte con una rosa preciosa y una sonrisa única delante de la puerta. Derretirme para formar parte de cada uno de los pétalos de la rosa y salir a pasear contigo, de la mano, despacito y felices. Que me digas lo guapa que estoy hoy, lo que te gusta mi cuerpo y lo que echabas de menos mi olor; Que me susurres al oído que te gusto, que me quieres, que eres feliz. Que me hagas sonreir con cada sonrisa tuya, y me hagas nadar en el mar de tus ojos. Volver a casa y echarme sobre tu pecho mientras me acaricias el pelo, cocinar en pareja jugando a ver quién lo hace mejor y dejarme ganar. Beber contigo mientras me cuentas todos tus recuerdos felices junto a mí y hablar de lo bien que estamos. Ver una película acariciándonos y diciéndonos cosas bonitas, con helado de chocolate y palomitas. Terminar la película haciendo el amor lentamente, lleno de sentimientos, de pasión y de sonrisas. Besar tu cuerpo desnudo y dormir. Que me prepares una cena sorpresa, que pongas dos velas y me beses con dulzura antes de empezar a cenar; Ver las estrellas desde la ventana y pensar que tenemos el cielo a nuestros pies, que la noche es nuestra y que manejamos el mundo. Reirnos de las absurdeces que nos han pasado y mirarnos con los ojitos llenos de amor y de buenos deseos. Estar a tu lado, sentirte, dejarme llenar por tus palabras, tus sentimientos y tus buenas maneras. Sentir que me has bajado la Luna, subido el Sol y regalado las Estrellas. Sentirme bien, sentirme contigo.
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.....y cositas así....