lunes, 27 de septiembre de 2010

Y percor

Una vez más, el mes de septiembre nos anuncia cambios, y aunque ya este mes se acaba, seguro que ha sido movido para más de uno.
Con tanto cambio, que si ahora un poco de lluvia, un poco de azúcar, un poco de lágrimas y de sonrisas, me siento como si el viento me llevase.
Entre exámenes, viajes, salidas, puestas de sol... el mes se ha acortado más de lo previsto y ahora me encuentro a las vísperas de un nuevo curso académico..que no me seduce nada!
Sé que negarse al cambio es una locura, sé que yo lo acepto y que lo supero, pero también sé que no me apetece nada comenzar otra vez. Madrugar, enfrentarme a traducciones imposibles, con gente imposible y algún que otro momento happy. Ains, ciertamente, me da pereza... y qué pereza!
No paro de repetirme mentalmente: ilusión, ilusión, ilusión... pero cual montaña rusa caigo y despego simultáneamente a lo largo de los segundos.
Se abre ante mí un periodo largo, compacto, y yo, sin saber ni siquiera lo que haré esta tarde, me veo forzada a pensar en dias enteros, semanas y meses.
Sin embargo, prometo ir sonriendo cada dia, crecer y valorar las cosas que saboreo, regalaré abrazos y abriré mi corazón cada dia para todo lo nuevo que me acontezca. Intentaré sacar el mejor color de la gama de grises y ponerle toques de rojo cuando pueda.



Mis escapatorias serán el mar, obviamente.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Ojitos

No entiendo por qué los ojos tristes llaman tanto la atención, por qué se les canta o por qué se les dibuja. Los ojos tristes estan tristes, solo buscan ojos vivos, dulces y felices que les devuelvan el brillo que les corresponde.
Los ojos felices son aquellos que entregan su luz y van creciendo cuanto más felices son. Los ojos dulces, los ojos grandes por dentro y por fuera, los ojos de colores vivos. La vida.
Y el que se les cante a los ojos tristes no significa más que un grito a la esperanza, al poder vivir, a la vida, al color, a la dulzura. Unos ojos tristes buscan de otros ojos para crear luz.
Tener todos los ojos felices, eso haría un mundo mejor, constar en la mirada de todos una pequeña luz que alumbrase las tinieblas, con eso todo sería más fácil. Alabemos los ojos felices, los ojos llenos de vida.
Saquemos fotos de aquellos ojos que nos llenan, que nos vacían, que nos llevan y nos traen. De los ojos que nos tocan por dentro, que nos transportan y que nos hacen crecer. Que tienen vida.
No me gustan las canciones que hablan de ojos tristes porque pienso que esos ojos piden de otros, y nadie en ninguna canción les da solución. Me parece triste, como los ojos.

jueves, 19 de agosto de 2010

alturas

Hoy por la calle vi a un hombre pensar, es raro encontrarse a gente pensando por la calle. A mí, por lo menos, me resultó raro.

Empecé a preguntarme sobre qué dudaba yo, y la verdad es que no supe la respuesta hasta pasados unos minutos, cuando me vino rápidamente el flash. ¿Por qué no podemos volar? ¿Qué es lo que nos impide alzar el vuelo? La respuesta estaba clara, las piernas. Por culpa de las piernas no podemos echar a volar, ellas son las que nos mantienen fijas en el suelo, nos atan con lazos invisibles y nos hacen caminar y estar más cerca del corazón de la tierra. Son como alguien caprichoso, como un niño que quiere una golosina y hasta que no da con ella, no termina su lloriqueo. Ellas nos mantienen de pie y no nos perdonan el hecho de querer volar, así que no se despegan jamás.
¿Y si nos cortáramos las piernas para volar? Sería maravilloso, podríamos surcar los mares y sobrevolar los tejados de la gente, ver cómo el flamenco llega a tierras inexploradas para alimentarse y ver cómo se forman las nubes. Sería maravilloso.

Con este tipo de razonamiento no entiendo por qué no hay más gente sin piernas, volando. Yo si pudiera, sería de esas que vuelan. Y volaría alto, muy alto hasta dejar la tierra pequeñita y poder verla desde la noche, o el día. Yo volaría sin alas, pero si las tuviera, serían de colores, como el arco iris que sale cuando llueve y hace sol a la vez. Dos cosas incompatibles pero reales. Como la vida y la muerte.

¿Tú hacia dónde volarías? ¿Visitarías ciudades o bosques? Yo me haría amiga de las aves, para que me enseñasen el camino, volaría con palomas blancas y con águilas reales a través de las nubes de mi país, o de otro. Sentiría los rayos del sol bronceando mi piel y luego la frescura de la lluvia sobre mis cabellos.

Dejaría atrás las fronteras, las razas, las religiones, las cuestiones diarias de la vida, los pequeños enfrentamientos, el color de la razón. Formaría parte del mar, de las ilusiones, de los deseos, del sol y de su viento, de los suspiros que forman vendavales, de las olas al chocar con las rocas de la playa, de la furia y su vida. Formaría parte del mundo, en cada esquina, en cada pecera, en cada vez, formaría parte de todo. Volaría alto, muy alto hasta sonreír, hasta ser puro corazón con sus palpitaciones, hasta ser un solo color y un solo plumaje. Volaría hasta ser un ave más, para siempre tener fuerzas, para no descansar.

Volaría, yo lo tengo claro, yo volaría. ¿Y tú? ¿Volarías conmigo? Yo te hago un hueco aquí, cógeme de la mano y sonríe.

lunes, 31 de mayo de 2010

¿dónde estás?


Pensar es duro, es dificil pensar en otra realidad.
Es tan dificil, tan cuesta arriba, ultimamente me siento a descansar. Me hace daño todo esto, esto que me rodea, que nos rodea. ¿A ti no? Y pensar que siempre lo hemos hecho bien, y que ahora no lo hacemos bien, lo hacemos fatal.
Pienso que todo podria ser mas fácil, pero que todo es muy complejo. Pienso que son muchos años, que nos hacemos daño, que duele.
Y me cuesta creer que esto siga empeorando, que cada dia estemos mas lejos, que no seamos de coger, sentarnos y hablarnos bien. Y que todo pesa, que todo cae, yo lo se, yo lo veo también.
No tengo más, tu lo sabes, que no estoy bien, que no doy más de mi, que no tiro, te lo he dicho muchas veces últimamente. Que no sonrio y no es por tu culpa, que estoy cansada. Y no son excusas... ¿excusas de qué? Nunca te he puesto excusas. Al menos, a ti.
No tengo nada malo para dar, solo tengo corazón y sentimientos, solo ganas de vivir y de crecer, aunque no lo parezca.
Y me puede el miedo de decir cualquier cosa y de que te vayas más lejos todavía, y me da miedo dar un paso hacia el lado equivocado. Y me paralizo
Ya me conoces, ya sabes qué tengo por dentro, de qué estoy hecha, cómo vivo y sueño y siento. No te enfades por conocerme y saber cómo voy a reaccionar, o no te pongas a la defensiva cuando te pregunto por el tiempo.
No se si ponerme de pie, si andar o sentarme a esperar. Soy un mar de dudas, para variar.
Y escribo esto porque sé que lo vas a leer, y sí, esta entrada va entera dedicada a tí, cada palabra, y cada sentido. Soy sincera, aquí estoy, esto va por y para tí.

martes, 25 de mayo de 2010

viento

Supongo que desde dentro no se puede ver igual que desde fuera. Y siempre es diferente.
Si estás dentro, la cortina no dejará pasar la luz para ver la verdad, y así se mueve el mundo.
Yo jamás podré ver los colores de igual manera que los demás, no soy perfecta, más bien lo contrario. Me parezco a un monstruo... no hay por qué ocultarlo.


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.... I'm not perfect, but it's me....

jueves, 13 de mayo de 2010

No hay


Y masticar una vez más la frase:



...todo tiempo pasado siempre fue mejor...

domingo, 9 de mayo de 2010

Título:

Cómo quieres arreglar la hora y hacer que vuelva atrás. Cómo pretendes que las lágrimas sequen el mar. Cómo quieres que sonría cuando no me quedan labios. Ni perfume ni vida.
Cómo puedo hacer para dibujar con color sobre un fondo negro. Cómo.
No hay preguntas, ni son cuestiones. No hay sentidos ni sensaciones. No hay.
La espiral se ha hecho grande y grande y ya absorbe hasta límites insospechados.
Podría gritar pero no hay sonido.
A veces las cosas pasan, se escapan de las manos y cuando echas la vista atrás, todo queda demasiado lejos.
Los momentos que se dejan escribir se quedan marcados pero al fin y al cabo, la marca siempre desaparece. Y todo fluye.
Yo ya no entiendo el lenguaje corporal, yo ya no entiendo la brisa en el mar. Ni las centellas.
Y hablo de mí, por no hablar de tí, por no hablar. Por callar. Y respirar.
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La vida es una secuencia con demasiadas entradas.